En la PC que uso todas las mañanas he puesto esta imagen como fondo de escritorio. Se trata de los 10 principales fundamentales de Gandhi para cambiar el mundo. Yo los utilizo como inspiración para cambiar mi mundo, para ampliar mi círculo de influencia, diría Stephen Covey y para mantener el rumbo que quiero darle a mi vida.
Sucede que tengo algunos proyectos en mente, algunos en desarrollo, proyectos que van en paralelo con mis actividades normales (intraemprendimientos) y que, en líneas generales, apuntan a desarrollar estrategias de capital humano. Esos diez consejos me ayudan a neutralizar algunos estímulos negativos que de tanto en tanto recibo y a orientar mis acciones en la dirección de lo que quiero crear.
Algunas aclaraciones sobre la imagen y el uso que hago de ella.
Lo primero es que el hecho de que esté escrita en inglés no tiene ninguna significación especial. En algún momento, no recuerdo como, encontré esa imagen con esas 10 indicaciones que me resultaron muy inspiradoras y que tomé para mí y simplemente decidí ponerla como fondo de pantalla. Lo segundo es que lo que desarrollo a continuación es la forma precisa en cómo relaciono esos consejos para cambiar El Mundo con cosas que he aprendido o sobre las que he leído y son aplicables para cambiar mi (pequeño) mundo. Para nada pretendo interpretar el pensamiento de Gandhi. Lo comparto en este post porque mientras lo escribo puedo reflexionar sobre ello y porque tal vez a ti también te resulte de utilidad.
Aquí vamos:
1. Cambia tu mismo. Comúnmente se expresa como “sé el cambio que quieres ver“. Ahora bien, además de este enfoque “de principio”, existe un motivo práctico para empezar a cambiar uno mismo. Si así no se hace uno se comporta siguiendo las normas del orden vigente y juegas con las reglas de juego que justamente quieres cambiar. Por ejemplo, supongamos que quieres mejorar sustancialmente como se tratan entre sí las personas que trabajan en tu oficina. Cuando se produce una discusión elevada de tono, debes optar por no participar en ella, no importa tanto quien crees tú que tiene razón, lo más importante es apostar por un estilo de resolver conflictos basado en el respeto mutuo y donde se eviten los malos tratos. Claro que en la situación que imaginamos entran en juego tus emociones y puede que te irrite algo que escuches pero de todos modos es mejor superar el impulso de sumarte a la discusión. Luego, cuando las cosas se hayan calmado, puedes hablar con todos o con algunos de los que participaron, reflexionar sobre lo que ocurrió, invitarlos para que en un futuro las cosas se puedan a resolver de una mejor forma.
2. Tú tienes el control. Se trata del control de tus emociones evitando que factores externos controlen lo que sientes. Refiriéndonos al ejemplo anterior, tener el control significa no permitir que los dichos de otras personas te hagan enojar, si mantienes el control evitas participar en esa discusión que va en la dirección opuesta de lo que quieres crear.
3. Perdona y déjalo ir. También está relacionado con las emociones y se refiere a no quedarse con el resentimiento y en el sentimiento de ofensa, eso no hace más que demorarte en la vida. El perdonar beneficia al que perdona. Tampoco te quedes en el trauma, aprende de lo que ocurrió y avanza.
4. Sin acción no vas a ningún lado. El hacer no sólo modifica la realidad sino que, al mismo tiempo, nos transforma a nosotros mismos. Cambia tu mismo haciendo, pon en práctica lo que lees, lo que aprendes, lo que valoras.
5. Ocúpate de este momento. Dicho de otra forma, vive el ahora al 100 %. El único tiempo en el cual podemos vivir es el ahora, el pasado ya no existe y el futuro todavía no es. Si te ocupas del ahora, si vives con el foco en el presente te resultará más fácil perdonar y dejar atrás experiencias desagradables. Construyes tu futuro a partir de lo que estás haciendo en este preciso momento.
6. Todos somos humanos. Todos nos equivocamos, todo tenemos contradicciones. Acepta con humildad tus propios errores pues son parte fundamental de todo proceso de aprendizaje. A partir de la aceptación de tus yerros puedes aceptar lo que percibes como errores en otras personas.
7. Persiste. Gandhi decía “Primero te ignoran, luego se burlan, después pelean contigo, después ganas.” Debes mantener el rumbo que te lleva a donde quieres llegar, hay que mantener ese rumo más allá de algunas reacciones negativas de algunas personas. Ni bien intentes modificar algo aparecerán resistencias. Son como las fuerzas de rozamiento. En física se llama fuerza de rozamiento (o de fricción) a aquellas que se oponen al movimiento de un objeto y tratan de detenerlo. Lo interesante del caso es que estas fuerzas no se manifestaban antes de que moviéramos el objeto, aparecen justo cuando quieres mover algo. Por lo tanto, son una buena señal, señal de que avanzamos. Además considera que los seres humanos necesitamos tiempo para comprometernos en procesos de cambios. Si persistes con determinación hacia el objetivo y si eres flexible en la implementación, es muy probable que quienes se oponían se sumen a la corriente de cambio.
8. Ve lo bueno en la gente y ayúdales. Si observas con mentalidad abierta verás que en todas las personas hay cosas buenas. Presta particular atención en aquellas personas que no te simpatizan y encuentra en ellas aspectos positivos. Concéntrate en esos aspectos positivos de la gente, haciendo eso crearás en tu mente una representación mental más favorable de esas personas que facilitará la comunicación con ellas. Ve lo bueno en la gente, dícelos y ayúdales a superar sus limitaciones, así te ayudarás a ti mismo.
9. Se congruente, se auténtico, se tú. Ser consecuente se me presenta como una primera aproximación a este fundamento de Gandhi. Que halla armonía entre lo que piensas, lo que dices y lo que haces. A veces, esto es fácil de ver y eventualmente de corregir, pero hay momentos en la vida en que las cosas no se presentan con tanta evidencia. Supongamos que vas tomar una decisión, iniciar un negocio, una relación, en fin… un cambio y tienes una sensación desagradable que se presenta de forma difusa: no te agrada algo de lo ves, no te gusta del todo como suena lo que se dijo o, sientes una sensación desagradable en tu cuerpo, como un malestar leve en tus entrañas. Eso es síntoma de incongruencia. Es como si existiera una división interna, hay algo que hace ruido, que no está del todo bien. Cuando somos totalmente congruentes, estamos alineados en todos lo niveles de nuestro ser con respecto a lo que que queremos lograr, tenemos sensación de certeza y una gran fuerza nos impulsa a lograrlo. En resumen, somos consecuentes cuando nuestro pensamiento, nuestro decir y hacer están en armonía, es algo que opera a nivel consciente y por eso mismo podemos hacer las correcciones del caso si esa armonía no se produce. Somos congruentes cuando todo nuestro ser está alineado hacia el objetivo que queremos alcanzar. Si aparece sensación de incongruencia en nuestro ser tenemos que detectar qué es lo que se opone y resolver el conflicto interno. La sensación de incongruencia no es algo necesariamente negativo, puede alertarnos de algún aspecto del proyecto que requiere ser analizado con más detalle. Pienso que, de alguna manera. esto se relaciona con la inteligencia intuitiva que plantea Malcolm Gladwell.
10. Continúa creciendo y evoluciona. Heráclito decía “nadie baja dos veces al mismo río”. ¿Por qué no? Por qué si bien se trata del mismo río, en su fluir es distinto al de ayer y por qué nosotros, en el fluir de nuestras vidas mantenemos la identidad pero vamos cambiando momento a momento. El cambio es lo propio de la existencia y quedarse atado a dogmas nos lleva a adoptar posiciones equivocadas. Además de este enfoque filosófico, ten en cuenta que la sensación de evolucionar en la vida, de desarrollarnos, de aprender y superarnos es algo muy placentero.
Esto es todo. La verdad es que la imagen con esos 10 consejos está funcionando muy bien para mí; espero que este artículo resulte de alguna utilidad para ti.
